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sábado, 14 de marzo de 2015

El fundamentalismo ateo



Esta entrada fue inspirada por el tipo de actitudes y comportamientos que observe en el blog https://misteriosaldescubierto.wordpress.com/2015/02/28/dios-no-existe/ durante mi tiempo ahí. 

Ha sido común en tiempos recientes que un gran número de personas se denominen a sí mismas como "ateas" por no sostener ningún tipo de afiliación religiosa. La palabra ateísmo significa literalmente "sin Dios" e indica la creencia de que no existe ninguna forma de divinidad, trascendente o inmanente. El ateísmo fue una postura casi nula entre pueblos antiguos y empezó a ganar terreno con el nacimiento del pensamiento científico en el siglo XVII, cuando algunos pensadores comenzaron a creer que habían despertado de un sueño muy largo, lleno de ignorancia y dogmatismo. Ellos llamaron a sus antepasados "medievales" y creyeron dar inicio a una nueva época de entendimiento, prosperidad y razón. El hombre había alcanzado su mayoría de edad, según dijo Kant. Sin embargo, el ateísmo estaba en sus inicios y pocas personas se adherían a él, incluso entre clases cultas.

Este panorama es muy distinto en el presente. El ateísmo militante de personajes como Richard Dawkins (el ateo más famoso del mundo, probablemente), Lawrence Krauss,  Christopher Hitchens y otros ha dado paso a una esmerada campaña atea contra cualquier tipo de creencia teísta o deísta. En muchas casos no sólo se reduce a una opinión, sino a un dogma indudable e inatacable. Los seguidores de este activismo ateo han crecido con el tiempo, propagándose en internet y atestando foros de opinión. Lo voy a decir claramente: el ateísmo de estas comunidades es grosero, vulgar, rudo e ignorante. 

Es un ateísmo que se distingue por hacer afirmaciones de dudosa calidad y desplegar una tremenda ignorancia sobre metafísica, lógica, epistemología y teología. En el mejor de los casos existe un conocimiento sumario, bastante vago, sobre algunas ciencias. Se discute con soltura sobre temas ignorados y se despliega con cinismo una profunda apatía, intolerancia y rudeza frente a opiniones contrarias. Aparece continuamente una actitud soberbia y alzada, ensalzada con adjetivos referidos a cultura, inteligencia y progreso, sin someter a autocrítica sus propias argumentaciones y verificar la fundamentación auténtica de lo que se dice. Es un fanatismo muy molesto.

Tuve un profesor que estaba especializado en religión y pensamiento medieval: no era creyente, aunque sentía un profundo interés por este tipo de temas. El primer día de clases se paró frente a nosotros y dibujó en el pizarrón a dos clases de personas, limitadas por una línea central, la cual separaba ambas categorías. ¿Cuáles eran estos grupos? Cada uno se dividía en pares: falsos teístas y falsos ateos, teístas reales y ateos reales. Era una manera burlesca y peyorativa de referirse a personas que adoptaban una postura religiosa (ya fuera a favor o en contra de ella) sin ser capaces de comprender plenamente sus posiciones. Los ateos que he referido hasta el momento son falsos ateos, o al menos son ateos chafas.

¿Por qué digo esto? Porque una gran mayoría de ellos ha abandonado cualquier tipo de creencia en un Dios inventado por ellos mismos. La táctica resulta maliciosa, pues se toma a un Dios (representante de cualquier Dios, dogmático o deísta)  y se le vuelve un blanco de sus críticas más ardientes. Este Dios suele estar desnutrido, maltrecho y es difícilmente reconocible para cualquiera que tenga algunos conocimientos teológicos y metafísicos. Es un "hombre de paja", una criatura hecha bajo la imaginación tendenciosa de este fanatismo ateo.

Esta es una maniobra claramente deplorable, sin dejarse de parecerse mucho al tipo de estrategias utilizadas por algunos cristianos fundamentalistas cuando niegan cualquier evidencia científica relacionada con la evolución, o distorsionan este modelo científico para volverlo un pastiche, una caricatura monstruosa e irreconocible de la auténtica teoría. Lo irónico radica en que el fanatismo ateo suele caracterizarse por aseverar constantemente su adherencia al pensamiento crítico y el análisis objetivo de sus postultados. ¿Por qué parecen estar tan parcializados cuando se trata de discutir a  Dios?

Quiero dejar algo en claro:

Yo no soy un creyente religioso y tampoco soy un ateo. Yo  he suspendido un juicio categórico sobre estos problemas (la mejor palabra que me describe es el agnosticismo) y no pretendo tener un conocimiento claro sobre este tipo de problemas. Leo sobre ellos y trato de mantener un equilibrio entre ambas posturas, dialogando entre ellas y viendo las ventajas y desventajas de cada una. La razón por la que desprecio al ateísmo dogmático radica en mis experiencias personales con este colectivo (una de ellas puede apreciarse en el link anterior), en las cuales he sido testigo de actitudes inflexibles, autoritarias y autoconfirmatorias totalmente deleznables. Así, por ejemplo, fui censurado y banneado en el blog anterior por haber expresado una serie de opiniones contrarias a las que el autor del mismo esperaba. El aplauso y cordialidad que el mismo individuo profesaba cuando alguien defendía su propia visión del mismo era comparativamente silencioso, frío y despectivo cuando se trataba de una argumentación contraria a sus dogmas. Así, dice:


(Comentario censurado por el blogmaster)
NOTA DE SIESP:
Erick, ya está bien.
Te censuro por troll, no por opinar distinto. No es dinámico en un blog que alguien entre a hacerle frente a todos los miembros del foro con comentarios eternamente largos.
Aquí, dialogamos. Los mítines los dejamos para los púlpitos.
Adiós.

Su justificación no es convincente, por supuesto. ¿Acaso podría esperar que hubiera hecho lo msimo si yo hubiera empezado a apoyar su ateísmo categórico? Cada uno puede tener su opinión al respeto. A mi me parece muy dudoso, después de examinar el modo exaltado, casi extático, cuando algún usuario humillaba a un creyente o mostraba, a través de sus propios argumentos, la fortaleza del ateísmo. ¿Por qué expulsar a un miembro cuando éste sale de sus linderos, y, con facilidad para destronar a otros, al bajarlos de su pedestal intelectual, empieza a socavar una de sus creencias más asumidas? No puedo dejar de pensar que un poderoso sesgo de confirmación le debió haber ganado su partida de ajedrez.

Ahora, hasta el momento me he quejado del ateísmo, como si éste fuera una postura negativa. Yo no considero que lo sea. Sin embargo, es necesario distinguir el ateísmo auténtico del falso, tal y como se diferencia al oro del simple cobre. Hay dos tipos de ateísmo que son respetables, aunque el segundo me parece muy débil en términos epistemológicos. Son los siguientes:

El ateísmo negativo: esta forma de ateísmo es perfectamente válida porque adopta una posición epistemológica humilde y racional. El ateísmo negativo consiste únicamente en una ausencia de creencia, no en una afirmación de descreencia. La diferencia es importante. Si un amigo llegara repentinamente a mi casa y me dijera "oye, acabo de ver una cucaracha gigante en mi patio. Medía dos metos y se comió a mi perro" yo tendría el derecho de exigir evidencias, y, de no ser ofrecidas, no habría ningún problema con que yo rechazara su afirmación. Incluso cuando me diera algunas, yo estaría en mi derecho de rechazarlas, considerarlas poco concluyentes y negarme a aceptar lo que me dice. Lo mismo pasa con el ateísmo negativo. El ateo negativo no tiene necesidad de formular una proposición como "Dios no existe", sólo le basta con no reconocer la validez de la proposición "Dios existe". En este caso no requiere argumentar su posición, pues el otro es quien trata de convencerlo. Este es un ateísmo completamente válido y muy respetable. La mayoría de los ateos identificados con esta modalidad de ateísmo son tranquilos, pacíficos y respetuosos, por lo cual no se molestan en burlarse de personas creyentes o tratar de convertir a otros a su propia cosmovisión.

El ateísmo positivo bien fundamentado:  este ateísmo se diferencía del negativo en que se atreve a formular sus proposiciones afirmativamente, diciendo "Dios no existe" y sosteniendo esa posición frente a otros. En ese caso el ateo requiere ofrecer argumentos que sostengan su caso.  Hay una creencia propagada en foros y blogs de internet que considera "el peso de la prueba" como una responsabilidad única del creyente. Esto es falso. El que hace afirma un juicio tiene responsabilidad de argumentarlo (no necesariamente demostrarlo. Hay pocas proposiciones que son categóricamente demostrables. Pedirle una demostración de todo a alguien es cometer una injusticia contra esa persona).

Los ateos positivos que han explorado con cuidado razones científicas, lógicas, epistemológicas, metafísicas y teológicas sostienen una posición de ateísmo auténtico, en el sentido de que su negación a Dios está bien fundada. Esta posición es más razonable cuando el ateísmo no sólo está referido a un Dios particular (cristiano, musulman o abrahámico) sino a cualquier ser divino. Esto implicaría una negación del deísmo, transteísmo, el panteísmo y otras variedades de creencias.

A pesar de esto, me parece que el ateísmo positivo es una creencia muy débil y difícilmente sostenible. Existen una serie de argumentaciones positivas muy persuasivas que indicarían la posibilidad realista de un Dios. ¿Cuál sería la característica de este Dios? Es difícil saberlo, ya que no sería necesario guiarse por textos sagrados. En todo caso, tendría atributos como necesidad, eternidad e inmaterialidad. Asumir una posición atea positiva, en la cual se afirma proposicionalmente la inexistencia de un Dios, es una posición sumamente arriesgada.

Tal y como diría el gran Carl Sagan:

Un ateo es alguien que está seguro de que Dios no existe, alguien que tiene evidencia persuasiva contra la existencia de Dios. No conozco ninguna evidencia de ese tipo. Puesto que Dios puede relegado a tiempos y lugares remotos, así como a lugares y causas últimas, tendríamos que saber mucho más sobre el universo de lo que sabemos para estar seguros de que Dios no existe.
Estar seguro de la existencia de Dios y estar seguro de la inexistencia de Dios parecen ser dos modos de tener una confianza extrema en un tema tan lleno de dudas e incertidumbres, lo cual inspira muy poca certeza, sin duda. 

Para más señales, revisar este link:

http://www.taringa.net/posts/offtopic/13613545/Es-usted-un-ateo-fundamentalista-Averigualo.html

martes, 20 de enero de 2015

Del diálogo religioso y secular

Hace poco tuve oportunidad de asistir al instituto patrístico agustiniano de Lomas Verdes, México, en el que se celebró un seminario de filosofía y teología llamado "semana filosófico - teológica". En él participaron algunos de mis compañeros de filosofía de la UNAM, estudiantes del instituto agustiniano (de teología, filosofía, derecho canónico y otros), profesores de filosofía y padres de la iglesia. El tema que se discutió a lo largo de la semana fue el concilio vaticano II, iniciado por el papa Juan XXIII con el propósito de renovar a la iglesia católica.  

La experiencia que me llevé de estas sesiones fue muy positiva. La atmósfera fue tolerante, abierta y amigable, no hubo dogmatismos ni expresiones de pensamientos categóricos; cada participación fue aceptada con paciencia y respeto. Esto me dejó pensando en el diálogo secular y religioso, con todas sus posibilidades de desarrollo. ¿Es posible reconciliar la perspectiva religiosa (especialmente en referencia a su moralidad) y la liberalidad del secularismo? Me gustaría que así fuera, y, a pesar de mis buenas experiencias con este seminario, no creo que sea enteramente posible. 

La iglesia tiene algunos mandatos categóricos que son muy específicos. A pesar de que se ha modernizado con el tiempo, sobre todo de manera oficial, no ha consentido y difícilmente consentirá el tipo de libertad que están garantizadas en algunas sociedad occidentales extremadamente liberales. Estoy pensando en países como Suecia, Suiza y Alemania. En esos países se legaliza la droga, la prostitución, el sexo libre, la eutanasia, el aborto y muchas otras prácticas que están proscritas por las sagradas escrituras. Actividades que fueron castigadas previamente, como el acto masturbatorio, son perfectamente aceptadas y recomendadas por expertos en esos campos (sexólogos). La influencia que tenía la iglesia ha quedado en el pasado. 

La flexibilización que ha ocurrido lentamente dentro de la misma curia romana es una consecuencia histórica. El pensamiento cambia, incluso para el órgano eclesiástico, el cual debe dar algunos pasos para no quedarse completamente estancado. Eso es lo que estuvimos viendo en el seminario. Vimos cómo el concilio vaticano II aceptó que personas laicas podían ser santas, los evangelios respondían a épocas históricas, la biblia tenía estilos literarios (lo  cual se había negado anteriormente), los suicidas tenían esperanzas de llegar al cielo y la iglesia católica estaba dispuesta a dialogar con otras religiones. Y, sin embargo, aún prohíbe muchos actos que son bien vistos, o respetados, desde un punto de vista secular. 

La iglesia logra moverse a través de nuevas interpretaciones que le da a su fe. Los miembros del clero consideran que el espíritu santo nos permite continuar desenvolviendo la misión del cristianismo, y esto no significa traicionar las sagradas escrituras, sino darles un sentido renovado. Pero las interpretaciones que es posible hacer de la biblia tienen un margen de ductilidad limitado, y sería complicado aceptar que sean capaces de tener una abertura tan amplia que nos lleve a aceptar a la eutanasia o la poligamia como conductas moralmente apropiadas. 

¿Qué significa esto? Hasta el momento ambos tipos de visiones han logrado sobrevivir en equilibrio. La mayoría de las personas viven entremezcladas en un mundo con valores cristianos y valores humanistas. Aceptan la masturbación, pero ven con malos ojos la homosexualidad; apoyan el aborto, pero rechazan la eutanasia. Sin embargo, llegará un momento en que deberemos decidirnos, y el diálogo quedará anulado porque no habrá puntos en común entre una sociedad que vive religiosamente y una sociedad secular. ¿Qué pasará entonces? Es lo que yo me pregunto. 






domingo, 28 de diciembre de 2014

¿Qué tipos de ateos hay?

Hay una pregunta que está en boca de muchas personas teístas: ¿por qué hay ateos que están tan interesados en discutir temas religiosos y buscar ganar debates contra creyentes? ¿qué los motiva? Este es un fenómeno que es observado con bastante facilidad en redes sociales, foros de internet y, en general, en todo el espacio virtual. En yahoo respuestas es común encontrar preguntas que están claramente destinadas a escandalizar el sentimiento cristiano de otros, y en el pequeño segmento dedicado a espiritualidad y religión, es normal hallar numerosas participaciones de usuarios con tendencias escépticas radicales. Esto se ha traducido en una batalla enconada entre ambos bandos. 

Pero el cuestionamiento inicial que se ha planteado continúa  en el aire.  Si no se cree que exista un Dios omnipotente, perfecto, simple, increado, inmutable, omnisciente y eterno que haya creado el mundo ex nihilo, no hay ninguna razón para someternos a su santa providencia. Él podría existir como una entidad ficticia, separada de nosotros y completamente ajena a cualquier interés terrenal que nos absorba el día. Eso es algo que parece razonable, pero no tiene lugar en muchos casos. En varios de ellos se despierta un interés obsesivo por burlarse de toda idea relacionada con la divinidad, o, por otro lado, se desata una apasionada misión de desmitificación, tal y como si una crítica aguda, mordaz y enteramente racionalista pudiera destruir los cimientos puestos por la iglesia hace miles de años. Ambos modos de responder han tenido lugar en tiempos recientes y se ejemplifican en tipos diferentes de ateos. Para poder responder a la pregunta del porqué se busca iniciar debates religiosos he decidido tratar de considerar las motivaciones que tienen cada uno de los individuos que participan en ellas, dependiendo del tipo al que pertenezcan.

Antes de empezar quiero clarificar que he visto clasificaciones en donde se han incluido algunos de estos subtipos, pero en este caso he decidido ver si podía extender un poco más las categorizaciones, sin pretender con esto que sea realmente original, siendo perfectamente posible que éstas hayan sido consideradas con mayor o menor similitud en otros lugares. A continuación paso a describirlos:

(Ojo, estas observaciones no son producto de un intento por desvalorizar el ateísmo como postura filosófica. Yo soy agnóstico).  

1) El ateo troll: el ateo troll es bastante similar a un troll ordinario, solo que éste está enfocado a ladrar contra temas religiosos. Es usual que los trolls profesionales busquen una parcela en la que se sientan cómodos, en lugar de ser generalistas, pues dominan el tema, conocen cuáles son los puntos débiles de sus víctimas y cómo atacarlas, y ganan una reputación e identidad personal que les permite ser reconocidos por otros usuarios. El troll ateo no está interesado en comunicar ideas auténticas, sino que busca molestar, fastidiar y enervar, lo cual es una característica esencial en cualquier individuo que tenga esta denominación. 

No hay Dios: asúmelo.
No se debe olvidar que los ateos trolls son ateos reales, sólo que su persecución no está relacionada con su ateísmo. Ellos no son religiosos porque no sería plausible que atacaran, aunque sea en forma de broma, sus creencias más íntimas, intensas y arraigadas, sobre todo cuando éstas están relacionadas con aspectos sobrenaturales. Dios, en efecto, castiga a cualquiera que ose utilizar su nombre en vano, por lo que sería todavía más natural pensar que no se puede trollear en su nombre. 

Otra característica importante en  este tipo de ateo es que su campo de acción suele estar restringido al internet,  ya que es el medio más propicio para que crezca y se desarrolle, entre el moho del anonimato y la variedad de plataformas en las que puede hacerse presente. Sin embargo, es probable que en la vida real se presente como un ateo respetable, quizás inteligente e inquisitivo, pues no es poco común que los trolls sean seres bastante ingeniosos. Incluso es factible que llegue a transformarse en un ateo intelectual. La razón es que a el troll le gusta experimentar el control de otros (por ello se permite inflamar sus venas) y aunque en internet es posible que funcione bien esta táctica, al quedar como un necio irreparable, en el mundo de carne y hueso necesita cuidar su imagen ante otros (sus amigos, su familia) y no quedar como bobo. La mejor manera de hacer esto es mediante el revestimiento sublime que presenta el otro tipo de ateo. 

2) El ateo intelectual: el ateo intelectual es el rey ateo, en muchos sentidos, y es probable que sea el único que tenga el derecho de darse apropiadamente el título de ateo. Su característica más importante es que suele esta bien familiarizado con religión, ciencia y filosofía (incluso es posible que se dedique profesionalmente a cualquiera de esos campos, como científico, filósofo o historiador de las religiones) y es capaz de discutir temas teológicos con facilidad. Acostumbra ser lógico, analítico y racionalista. 

Bertrand Russell, ejemplo paradigmático del ateo intelectual. 
Es común que este tipo de ateo reconozca su superioridad y la haga patente frente a otro tipo de ateos menos listos y más confundidos. Le gusta quejarse de que éstos no saben discutir, o lo hacen de manera muy vulgar, perdiendo sus estribos y entregándose a dogmatismos tan deleznables como los de sus contrapartes. También hace listados sobre el tipo de argumentos que son admisibles en discusiones religiosas, y los aplica para ateos y teístas por igual, sin hacer distinciones especiales.

En fin: éstos son los ateos más respetados desde un punto de vista oficial, pero también son los más odiados. La razón es que en verdad ponen de cabeza las doctrinas religiosas que atacan. 

3) El ateo resentido o anti ateo: el ateo resentido es una figura hipotética que ha sido elaborada por muchos teístas para explicar el comportamiento de todos los ateos, ya que su actitud es fácilmente comprensible desde un punto de vista religioso. Básicamente es un personaje que cree en Dios, pero ha reprimido esa creencia porque odia internamente a su creador, y por ello, lo rechaza y lo aleja. Si se ha desviado del camino piadoso se debe únicamente a que el demonio le ha convencido, mediante el miedo y el recelo que forma parte de la debilidad humana, de que Dios es un ser dañino. El sujeto, sin poder soportarlo, se repliega en sí mismo. 

El profesor Radisson, antagonista de la película "Dios no está muerto", encarna a un ateo resentido. 
Es perfectamente posible que este tipo de ateo exista, pero no es admisible que sea el molde general sobre el que los demás son hechos. El comportamiento obsesivo con el que ataca al mundo religioso podría explicarse, si se quisiera recurrir a ese medio, con el mecanismo defensivo del psicoanálisis conocido como "formación reactiva" en el que un afecto inadmisible es intercambiado por su afecto contrario. Así, de la misma manera que un hijo dice amar al padre que odia, la creatura, que considera inadmisible aceptar la existencia y bondad de un Dios injusto, expresa un profundo odio hacia su padre celestial. 

Es posible que su conducta sea errática, emocional y desordenada, pues lucha continuamente contra una tensión interna que le impele a aceptar y rechazar a Dios al mismo tiempo. De esta manera cualquier ataque le pone a la defensiva y desata sus furias más monstruosas e infernales. 

4) El ateo con humor:  el ate con humor suele tener una personalidad bastante relajada, tranquila y amable, aunque no presenta mucha atención al modo en el que sus bromas pueden llegar a afectar a personas que tienen fuertes convicciones religiosas. Es fácil encontrarlo haciendo bromas ingeniosas que hacen reír a los demás y es el inventor de muchos memes sobre Dios, Cristo y el espíritu santo que circulan en facebook.

Jesús es revivido por Shen Long 
Se diferencia del troll en que no pretende hacer enojar a los demás, y normalmente no fastidia directamente a sus víctimas en sus propios territorios (foros de religión, sección de espiritualidad en yahoo respuestas). Por lo mismo no le gusta enfrentarse en largas discusiones sobre este tipo de temas, y se conforma con hacer bromas ligeras que no produzcan demasiadas calenturas.

5) El ateo ambivalente: el ateo ambivalente, como su nombre lo indica, no ha decidido de manera estricta cuál es su postura, sino que merodea en una y otra sin poder decidirse. Cuando es una persona que pasa de un extremo a otro tiende a aparecer y desaparecer de discusiones religiosas de forma intermitente, pues a veces es un ateo radical y otras veces es un religioso consumado. No sabe lo que quiere y cambia dependiendo de cómo le vaya en su vida. 

Si no tiene cambios tan bruscos de actitud, y mas bien se ladea de un lado a otro con duda, probablemente sea un personaje que no busque meterse en pleitos teológicos, y, si por casualidad es arrastrado a uno, mostrará grandes dudas y actuará como mediador, siendo que él mismo no sabe lo que piensa. Esta actitud es muy común en los agnósticos, los cuales se niegan a  asegurar o negar rotundamente la existencia de Dios, por lo que están abiertos a ambas posibilidades. 

6) El ateo indiferente: este tipo de ateo no sigue ninguna religión debido a una simple apatía o indiferencia por el tema. Difícilmente estará interesado en discutir con otros sobre Dios y mantendrá una postura bastante laxa cuando es envuelto en un debate de esta naturaleza. 

                                                     Lo que sea...

7) El ateo por moda: el ateo por moda es bastante conocido. De él se dice que es ateo porque hay una serie de prejuicios que asocia con esa ideología: inteligencia, cultura, progresismo, respetabilidad, clase socieconómica alta, sin que tenga una verdadera convicción o conocimiento de las tesis que defiende. Es característico que sea ignorante sobre ciencia, filosofía y religión, por lo que pasa a ser el opuesto exacto del ateo intelectual y es despreciado por este último. 

Hay ateos por moda que son inmediatamente identificables, su conducta transpira que no tienen ninguna razón de peso para haber escogido el camino del ateísmo. Cuando esto sucede son blancos fáciles de escarnio y burla, aunque no falta que lleguen a ser una mayoría, y entonces se convierten en una voz cantante que rebaja el nivel de discusión hasta donde ellos están.

Ateísmo: la religión a la que muchos se unen para parecer inteligentes. 
Los ateos por moda que son más discretos, y más inteligentes, son capaces de pasar más o menos desapercibidos y mezclarse con otros grupos. No sería extraño, por ejemplo, que hubiera ateos por moda entre los ateos con humor. Asimismo, muchos ateos por moda podrían ser confundidos por ateos troll, sobre todo cuando el estilo de éstos consista en trollear a través de la necedad y la ignorancia. Sin embargo, no hay que confundirlos. Los ateos troll se comportan así para hacer enojar a otros, mientras que los ateos por moda lo hacen porque no tienen otra manera de responder. Su creencia es así: una moda. No dicen más sobre el ateísmo porque no saben más de él.

Como se ha podido ver hay diferentes razones por las cuales los ateos están interesados en empezar peleas religiosas: por trollear, por divertirse un rato, por resolver sus tensiones psicológicas internas o porque están auténticamente convencidos de tener una verdad en sus manos, y quieren enseñarla a otros. Finalmente, es necesario aclarar que una persona puede entrar en más de una categoría, y es común que esto suceda. Cuando este es el caso aparecen híbridos, o ateos que presentan combinaciones de diferentes tipos. Debido a su número he decidido no considerarlos por el momento.