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domingo, 4 de enero de 2015

El indicador Myer Briggs: ventajas y desventajas

Explicación:

El indicador Myer Briggs es una de las herramientas más populares a nivel mundial para evaluar la personalidad. Fue creado por Katherine e Isabel Briggs (madre e hija) y está basado en las teorías psicológicas de Carl Jung, quien comenzó a ejercer como psicoanalista y terminó por crear su propia escuela de psicoterapia: la psicología analítica. 

Una de las aportaciones de Jung fue distinguir distintos modos de reaccionar ante el ambiente, los cuales dividió en tipos psicológicos. Estos tipos se pueden clasificar en: extroversión - introversión, pensamiento - sentimiento, sensación - intuición. A continuación detallaré las características básicas de cada una de estas dicotomías: 

Extroversión - introversión: las personas con una preferencia por la extroversión serían energizadas por su interacción con otros individuos, mientras que los sujetos con una actitud introvertida se verían compelidos a descansar en soledad después de pasar periodos prolongados socializando. No se debe pensar que la introversión implique timidez, ansiedad social o dificultad para interactuar normalmente, ya que estas son categorías clínicas distintas. Simplemente significa que hay una mayor necesidad por pasar tiempo solo y entregarse al mundo interior. 

Sensación - intuición: los individuos con preferencia sensorial extraen información a partir de experiencias concretas. Confían en lo que sus cinco sentidos les dicen, prefieren fijarse en detalles específicos del ambiente y basarse en información obtenida mediante vía inductiva. Los que cuentan con una preferencia intuitiva suelen basarse en corazonadas, tienen ideas rápidas y fugaces, están más interesados en la teoría y usan un método predominantemente deductivo.   

Sentimiento - Pensamiento: son las últimas tipologías propuestas por Jung. De acuerdo con ellas se dice que la preferencia de sentimiento lleva a tomar decisiones basadas en la empatía, más que en la razón. Es una actitud que lleva a preocuparse por los sentimientos ajenos, procurar emociones positivas en otras personas y tomar acción con base a esas preocupaciones. Por el contrario, la preferencia por el pensamiento llevaría a tomar decisiones lógicas, frías y racionales, sin darle tanto peso a cómo se puedan llegar a sentir los demás. 

Katherine e Isabel añadieron dos tipologías más para redondear su instrumento. Son las funciones de Juicio y Percepción. Estas dos categorías determinan nuestra flexibilidad.

             Carl Jung
Juicio - percepción: la preferencia por el juicio lleva a una necesidad de organizar todo, llevar listas, intentar adherirse a planes perfectamente sistematizados y alcanzar soluciones cerradas, sin mucho espacio para abrir nuevas posibilidades. Por otro lado, la percepción está vinculada con flexibilidad, fluidez, necesidad de mantener diversas opciones abiertas y no llegar a una conclusión completamente clausurada. Hay una tendencia a debatir. 

La combinación de estas cuatro letras produce 16 tipos psicológicos diferentes: ENTP, ENFP, ENFJ, ENTJ, ESTP, ESFP, ESFJ, ESTJ, INTP, INFP, INFJ, INTJ, ISTP, ISFP, ISFJ, ISTJ. A partir de ellos se suscriben diferentes características de la personalidad siguiendo un sistema específico. No basta con sumar el significado de cada una de las letras, sino que la interpretación debe corresponder con una serie de subtipos: dominante, auxiliar, terciario e inferior. Sería muy complicado explicar detalladamente la manera en que esto se hace, pero daré un ejemplo para que se aprecie la metodología. Para eso usaré mi propio tipo psicológico de acuerdo al MBTI: INTP. 

La interpretación de mi tipo es la siguiente: mi función dominante es pensamiento introvertido (ti), con una función auxiliar de intuición extrovertida (ne), una función terciaria de sensación introvertida (la opuesta a la auxiliar) y una función inferior de sentimiento extrovertido (la opuesta a la dominante). La función dominante está determinada por la I o E (introversión o extroversión), y por la P o J (percepción y juicio), las cuales especifican las letras que se toman. Esto es sólo una muestra de que la interpretación es más complicada de lo que puede parecer a simple vista. 

Según la página oficial del MBTI mi tipo de personalidad se describe de la siguiente forma: 

"El INTP Busca desarrollar explicaciones lógicas para todo lo que le interesa. Teorético y abstracto, está más interesado en ideas que en relaciones sociales. Callado, flexible y adaptable. Tiene una capacidad inusual para concetrarse en los problemas involucrados con su área de interés. Escéptico, algunas veces crítico, siempre analítico".  

El resumen anterior viene a ser una caracterización del pensamiento introvertido, con una preferencia por la recolección fluida de información, intuición y  relativa falta de interés en las relaciones personales (más propias del sentimiento).  

                                                        Katherine e Isabel Briggs


Críticas

A pesar de ser un instrumento muy usado en varias empresas como parte de su proceso en reclutamiento y selección de personal, muchos académicos, investigadores y expertos en psicometría han criticado este inventario. Razones no les faltan. Ahora veamos algunas objeciones que se le han hecho al MBTI:

Validez: validez significa que la prueba mida lo que dice medir, y una objeción hecha al test está relacionada con su validez de constructo. Así, la prueba asume que cada persona debe encajar en una de sus 16 categorías, independientemente del resultado real obtenido. Los expertos dicen que esta es una fuerte deficiencia porque no permite hacer diferenciaciones entre personas con un puntaje muy alto en introversión, por ejemplo, o un puntaje  de introversión ligeramente más arriba al de extroversión. Y se puede decir lo mismo para el resto de las categorías. Esto quiere decir que dos personas con una tipología ENTJ podrían tener rasgos muy distintos, pues la prueba es incapaz de considerar sus diferencias dentro de un continuo. 

Otra crítica se hace a sus diferentes subtipos: función dominante, auxiliar, terciaria e inferior. No hay investigaciones de corte estadístico que avalen la exigencia del inventario para interpretar los resultados de este modo.

Confiabilidad: la confiabilidad de una prueba habla de su capacidad para mantener consistencia a lo largo del tiempo. Es decir, asegurar que aquellas personas evaluadas por ella obtengan el mismo resultado cuando vuelven a presentarla. Una fuerte objeción contra el MBTI es su incapacidad para mostrar una alta confiabilidad: cerca del 50% de personas que presentan esta prueba cambian su tipo psicológico cinco meses después de haberla realizado por primera vez. Esto es problemático, ya que siembra una duda: ¿el tipo psicológico es real? y si es así ¿por qué cambia en tan poco tiempo para tantos evaluados? 

Poder predictivo: el poder predictivo sirve para saber si una prueba es capaz de decirnos qué tan bien se desempeñará una persona en ciertas áreas. Esto es especialmente relevante en casos de selección de personal, pues ciertas características de personalidad serían más convenientes para cierto tipo de puestos. Pero no hay evidencia de que los tipos psicológicos del MBTI predigan significativamente la ocupación laboral de cada empleado ni su capacidad para ejecutar mejor algún puesto. Esto es problemático. 

¿Cuál es el valor real del inventario?

Con todas estas críticas podría surgir una pregunta: ¿por qué hay tantas personas que continúan usándolo y confiando en él? Una respuesta comúnmente dada está relacionada con el efecto forer. El efecto forer dice que tendemos a sentirnos identificados con características de personalidad vagas e imprecisas, siempre y cuando éstas estén respaldadas por algún tipo de autoridad (científica o mágica). Esta sería la explicación del porqué mucha gente confía irremediablemente en los signos del zodiaco.  En otras palabras, el MBTI no sería preciso y sólo estaría engañando a muchos evaluados. 

Otra explicación está en que las descripciones dadas por él logran decir algo auténtico acerca de los individuos. No se tratarían de descripciones azarosas, sin referencia al sujeto mismo, como algunos investigadores piensan. Las personas aceptarían sus resultados (en muchos casos) porque se sentirían genuinamente identificadas. 

Como en muchos otros casos me inclino a pensar que la verdad está en el medio: 

No hacer interpretaciones extremistas:

No hay ninguna duda de que el MBTI simplifica la personalidad y adolece de no diferenciar adecuadamente la continuidad que puede haber en los rasgos evaluados. Así, alguien con un 90% de introversión es metido en la misma caja que alguien con un 60% de introversión, lo cual mina su validez como instrumento. Esta es la razón por la cual no se deberían tomar estas categorías de manera estricta, categórica, como si estuvieran congeladas en hielo. 

Esto nos remite al problema de la confiabilidad. La razón por la cual cerca del 50% de los que realizan esta prueba cambian de tipo psicológico cuando contestan el inventario tiempo después reside en un hecho muy simple: alguna de sus letras se modifica. Esto es algo muy natural si se considera - como ya he dicho - que muchas personas obtienen resultados borderline, límite, casi en frontera con otro tipo. Pasa el tiempo, se viven algunas experiencias y la balanza cambia lo suficiente para modificar el resultado original. De esta manera, un INTP pasa a ser un INFP, lo cual no es extraño, pues alguien puede ser muy sentimental y utilizar mucho el pensamiento simultáneamente.  Esto no implica que el resultado no valga nada, pero necesita matizarse. 

En este sentido no sería inadecuado hacer varias veces el inventario para ver si el mismo tipo se sostiene o cambia un poco. Una vez hecho se pueden mezclar los dos o tres tipos obtenidos (sería muy extraño ver a alguien obtuviera más tipos, a menos que tuviera múltiples personalidades) y así tener una descripción más exacta. 

Las personalidades más definidas en el test se identificarán mejor con sus resultados: 

¿Algunas personas pueden identificarse con su tipo más que otras? La respuesta parece ser afirmativa. Aquellas personalidades más polarizadas y extremas que embonen apropiadamente con el test van a verse más reflejadas en las descripciones, sencillamente porque éstas no son tan variables como sucede con las de otros individuos. Esto no es algo extraño: las preguntas están destinadas para recoger ese tipo de rasgos. Si a la pregunta ¿eres solitario? contestas afirmativamente, y luego respondes del mismo modo ante el resto de los reactivos, es natural pensar que obtendrás un tipo introvertido. Lo mismo se aplica para las demás preguntas. 

Este es otro motivo por el cual el MBTI no es comprable con los signos zodiacales. El cuestionario, como cualquier instrumento, responde a una lógica interna. Si contestas suficientes reactivos con el mismo tipo de connotación es natural recibir una descripción que corresponda con ésta. El problema es cuando 1) no hay autoconocimiento auténtico 2) se miente al contestar, consciente o inconscientemente 3) los resultados están muy mezclados porque se contestó atendiendo a tendencias opuestas (por ejemplo, sensación e intuición).  

El inventario no evalúa aptitudes: 

Finalmente, una explicación del porqué el cuestionario tiene poco poder predictivo está vinculado con el hecho de no medir aptitudes, sino actitudes. Lo que evalúa es la personalidad, no la capacidad para realizar determinadas tareas. Una persona con un alto grado de preferencia por la intuición puede llegar a ser intuitiva, pero no necesariamente va a ocurrir así. Sólo es el modo en el que se ve a sí misma o la forma en que le gusta recopilar información. 

En conclusión: ¿para qué sirve el MBTI?

A pesar de no una buena elección para programas de reclutamiento y selección de personal (por todo lo que ya se ha dicho), el MBTI si se ha considerado como un instrumento con capacidad para mejorar la empatía. Así, se aumenta la comprensión  de cómo otros individuos piensan de forma diferente y toman decisiones guiadas distintas a las nuestras (esto es algo confirmado experimentalmente). 

Otro uso recomendado tiene que ver con el autoconocimiento personal. En este sentido es comprensible el porqué muchos defienden su uso como medio para entender mejor sus fortalezas y debilidades. 


viernes, 2 de enero de 2015

Una defensa del psicoanálisis

El psicoanálisis es una corriente psicológica que tuvo su apogeo durante algún tiempo y después comenzó a ser desbancada por otras escuelas terapéuticas. Hoy en día continúa teniendo una fuerte influencia en latinoamérica  (especialmente Argentina) y Francia, donde predomina un psicoanálisis de orientación lacaniana (elaborada por Jacques Lacan a medidados del siglo XX). Sin embargo, en muchos países ha sido reemplazado por enfoques cognitivo conductuales, sistémicos o humanistas. El primero de ellos es especialmente respetado por hacer un extenso uso del método científico; su eficacia ha sido validada por una gran cantidad de investigaciones independientes y es recomendado por muchas instituciones de salud mental. Tiene una fuerte influencia en Estados Unidos. 

¿Por qué el psicoanálisis ha sido atacado con tanta insistencia en tiempos recientes? Hay varias razones que pueden explicar esta situación. A continuación detallaré algunas de ellas y daré mis opiniones sobre su validez, significado y fallas, tratando de mantener un balance justo y objetivo entre sus virtudes y faltas. Como ocurre en muchos casos parece ser que es razonable mantener una postura intermedia, sin llegar a extremos que polaricen toda posibilidad de discusión y oscurezcan detalles importantes. 

Críticas:

1) Freud mintió cuando hablaba del resultado obtenido mediante sus terapias, pues afirmaba haber curado pacientes que nunca dejaron de sufrir en su vida. Por ejemplo,  Anna O. fue internada en un instituto psiquiátrico y nunca dejó de padecer sus debilitantes síntomas histéricos, aún cuando Freud aseguró haber desaparecido su trastorno mental mediante psicoterapia. Otros ejemplos mencionados frecuentemente incluyen al "hombre de los lobos" y al "hombre de las ratas".

2) El psicoanálisis no hace uso del método científico ni de modelos estadísticos para corroborar sus hipótesis. Se ha acusado a Freud de haber elaborado sus teorías conforme se le presentaban, sin contar con hipótesis previas que pudieran corroborarse o deshacerse de acuerdo a rigurosos experimentos científicos. Esta imagen presenta a Freud como un personaje con una cierta tendencia a armar puzzles teóricos con el único propósito de encajar cada pieza de un rompecabezas inventado, tal y como una fantasía creada por algún novelista resulta lógica sólo desde el punto de vista de su estructura interna, sin tener ninguna relación necesaria con una realidad externa. Por lo tanto sus teorías carecen de validez científica y han de ser consideradas como superchería y pseudociencia. 

3) La teoría de Freud no es falsable. Esta crítica proviene de Karl Popper, quien trató de buscar un método al alternativo al criterio de verificabilidad, el cual determinaba que una teoría científica debería poder verificar sus proposiciones ostensiblemente, es decir, debía ser observable en el mundo real, para poder ser literalmente significativa. Para Popper esta concepción era insatisfactoria, por lo cual ideó una nueva forma de demarcar a la ciencia de la metafísica: una buena teoría debe ser susceptible a falsearse, o, en otras palabras, a refutarse. Si la teoría falla en un solo caso eso quiere decir que ésta debe ser falsa o merece una modificación. Este argumento dice que el psicoanálisis no puede ser falseable porque le es posible explicar cualquier fenómeno psicológico. Por ejemplo, si odias a tu padre es porque no has superado un complejo de edipo y si lo amas es porque eres presa de una formación reactiva (en la formación reactiva un afecto es cambiado por su contrario, por ejemplo, se ama a quien realmente se odia). Por lo tanto el psicoanálisis es un ejemplo de mala teoría. 

4) La teoría psicoanalítica ha sido refutada por la ciencia moderna. Si bien Popper dijo que no era posible falsear el psicoanálisis, hay quienes afirman lo contrario: su teoría ha quedado falseada a partir de nuevos avances en psicología cognitiva, neurociencias, psicología evolucionista y otras ramas. Por ejemplo, el complejo de edipo sería falso porque evolutivamente estaríamos diseñados para no experimentar atracción hacia miembros cercanos de nuestra familia (como padres y hermanos). Eso significa que no puede haber deseos incestuosos universales en los niños. Tampoco se han encontrado evidencias que respalden mecanismos represivos tal y como los postuló Freud, y la amnesia infantil (la incapacidad para almacenar recuerdos explícitos antes de los tres años de edad) podría ser achacada a causas como: falta de maduración cerebral en el hipocampo, ausencia de lenguaje y carencia de autoconsciencia, sin necesidad de recurrir a un mecanismo represivo. La teoría energética tampoco ha salido bien parada, pues parece que no corresponde con nuestro conocimiento acerca de cómo funciona nuestro sistema neurológico. 

5) No hay evidencias científicas de que la terapia psicoanalítica funcione. Se argumenta que ningún estudio serio avala la eficacia terapéutica del psicoanálisis, no teniendo más efecto que un placebo, por lo que su teoría subyacente debe ser falsa. Además debería dejar de practicarse clínicamente, pues es un atentado contra el paciente, quien espera pagar una cierta cantidad de dinero y hacer uso de su tiempo para mejorar los problemas psicológicos que le aquejan. 

Me parece que estas son las críticas más comunes al psicoanálisis. Muchas de ellas son utilizadas en "el libro negro del psicoanálisis" y se consideran suficientemente poderosas, en conjunto, para darle una patada final a todo su cuerpo teórico y práctico. En mi opinión este no es el caso, como mostraré a continuación. 

Defensa:

Freud mintió en sus resultados:

Esta es una crítica relativamente fácil de obviar. No tengo una familiaridad suficiente con la biografía de Freud para afirmar o negar que estas denuncias sean justificadas, pero esto no cambiaría en nada la validez que tengan sus postulados psicológicos. Aunque Freud hubiera mentido en varios casos no se demostraría que su teoría sea falsa, ya que ésta pertenece a un campo propio, independiente de su autor.

Anna. O. Se cree que Freud mintió en su caso. 

En muchos sentidos este tipo de objeciones caen en una falacia ad hominem, pues tratan de minar el psicoanálisis mediante una serie de ataques contra su creador. Este tipo de argumentos sólo sirven como medios de chismorreo o interés histórico, al hacer un análisis biográfico del autor que les dio origen, pero no constituyen refutaciones reales. Pensar así sería tan absurdo como tratar de acribillar la filosofía Nietzscheana porque Nietzsche cayó en la locura.

El psicoanálisis no hace uso del método científico:

Es verdad que el psicoanálisis nunca ha echado mano del método científico, por lo menos de acuerdo con el tipo de estándares que se esperan en el quehacer científico moderno. Las teorías de Freud, y de los psicoanalistas que le siguieron, fueron engendradas a partir de observaciones (estudios de casos) y elaboraciones teóricas. En buena medida fueron conducidos por una poderosa intuición al proponer sus hipótesis. 

Sin embargo, esto no quiere decir que el psicoanálisis sea falso o no merezca ser discutido. La filosofía también ha sido eminentemente especulativa a lo largo de su historia y ha dado lugar a una enorme cantidad de conceptos que han cambiado el mundo. Algunos de ellos llegaron a corroborarse científicamente más tarde - considérese, por ejemplo, la idea de que existen unos corpúsculos sólidos e impenetrables que conforman toda la materia, llamada átomos, la cual fue propuesta hace más de 2,000 años en la antigua Grecia, y luego fue certificada a través del método científico  - sin haber recurrido a observaciones o experimentaciones. 

El psicoanálisis ha ofrecido conceptos originales e interesantes que están formulados lógicamente. La misma naturaleza de sus constructos hace difícil que éstos puedan ser comprendidos de manera plenamente científica - y más aún cuando hablamos de la ciencia que existía en los tiempos de Freud - pero eso no implica que sea razonable abandonarlos a su suerte. Deben continuar siendo examinados. 

El psicoanálisis no es falsable:

Me parece que esta idea de Popper es incorrecta y el psicoanálisis es susceptible de ser falseado, pero solo si se sale de su marco teórico, el cual funciona como una ratonera, y permite que sus proposiciones sean investigadas a través de otras disciplinas y ciencias afines. De hecho esto ha sucedido así y el psicoanálisis ha sido investigado desde puntos de vista interdisciplinarios, dando lugar a interesantes resultados. Sin embargo, este tipo de estudios han sido llevado a cabo por muchas personas que no se dedican al psicoanálisis, siendo ajenos a él, por lo que sería bueno si los mismos psicoanalistas aceptaran este tipo de colaboraciones para mejorar sus construcciones teóricas y su práctica clínica.

Karl Popper
Un ejemplo de falsación del complejo de edipo como fenómeno universal sería investigar, desde una perspectiva antropológica, si se repiten el mismo tipo de interacciones entre padres e hijos a una temprana a edad (me parece que estudios como estos ya han sido hechos, pero no estoy bien familiarizado con ellos). Otro ejemplo: una falsación del modelo económico y energético propuesto por Freud ha sido exitosamente refutado a partir de nuevos avances en neurociencia, al darse cuenta de que es un error considerar al sistema psíquico como un sistema hidráulico, con proporciones constantes y conservadoras de energía.

No hay evidencias de que su terapia funcione:

Este argumento se ha repetido mucho, pero carece de un fundamento auténtico. Es verdad que algunas investigaciones como las de Hans Eysenck llegaron a estas conclusiones, pero muchas otras investigaciones han encontrado resultados opuestos. Esto es especialmente cierto en el caso de las terapias psicodinámicas, las cuales están basadas en los mismos fundamentos que el psicoanálisis, aunque tienen una duración más breve que la terapia psicoanalítica clásica (la cual ha desaparecido casi por completo).  En su famoso artículo "la eficacia de la psicoterapia psicodinámica" Jonathan Shedler, de la universidad de Colorado, afirma con contundencia:

"La evidencia empírica apoya la eficacia de  la terapia psicodinámica. Los efectos promedio de la terapia psicodinámica han sido tan grandes como aquéllos que han sido reportados para terapias activamente promovidas como "empíricamente validas" y "basadas en la evidencia". Adicionalmente, los pacientes que han recibido terapia psicodinámica han mantenido sus ganancias terapéuticas y parecen continuar mejorando después de que termina el tratamiento. Finalmente, las terapias que no son psicodinámicas pueden ser efectivas, en parte, porque los terapeutas que las utilizan usan técnicas que han sido centrales en la teoría y práctica de la terapia psicodinámica  desde hace mucho tiempo. La percepción de que la terapia psicodinámica carece de evidencia empírica no está de acuerdo con la evidencia científica y puede reflejar una selección discriminativa de las investigaciones realizadas". En su artículo Shedler menciona más de 100 estudios que avalan a las prácticas psicodinámicas como métodos efectivos de terapia".
                                                              Jonathan Shedler 
Por otro lado, sería imparcial dejar de mencionar que muchos de estos estudios no cuentan con la rigurosidad metodológica exigida para este tipo de estudios, principalmente debido a que sigue habiendo poco interés por parte de los mismos psicoanalistas en hacer uso de un método estrictamente científico, considerándolo reduccionista y corto de vista. Esto no significa, sin embargo, que estas investigaciones no existan, y  tampoco implica que algunas de ellas no hayan sido hechas con los más altos estándares de calidad investigativa. Solo señala la necesidad de tomar más en serio la investigación como un medio de defender al psicoanálisis frente a otras corrientes psicológicas.  

El psicoanálisis ha sido refutado:

Este punto es importante porque habla del modo en que se puede sostener una teoría psicoanalítica frente a la ciencia moderna.  Lo cierto es que algunas propuestas del psicoanálisis no han salido bien paradas (el modelo económico de la mente, la interpretación de los sueños, la teoría de la represión, y hasta cierto punto, el complejo de edipo). Eso es algo totalmente natural en vista del número de planteamientos que hizo Freud. 

Sin embargo, también hay otras ideas del psicoanálisis que han sido rescatadas y avaladas ampliamente. Una de ellas es la del inconsciente. En este punto debe entenderse que el concepto no es un lugar, ni ocupa un espacio (tampoco parece que Freud lo haya pensado de este modo), mas bien habla de un conjunto de procesos inconscientes en el organismo psíquico, los cuales han sido confirmados por la neurociencia moderna.

Fonagy. Uno de los mayores defensores del estudio científico en el psicoanálisis. 

Ahora sabemos que existen recuerdos implícitos y recuerdos explícitos. Los recuerdos explícitos son los que recordamos de manera consciente, y pueden ser episódicos (relacionados con vivencias personales) o semánticos (vinculados con conocimientos de tipo académico). Los recuerdos implícitos son motores (cómo andar en bicicleta, por ejemplo) o afectivos (los sentimientos que tenemos por una persona o una situación). 

Todos las experiencias que almacenamos en los primeros tres años de nuestra vida son implícitas y forman el basamento de nuestra estructura psicológica. Ellas están detrás del modo en que nos relacionamos con otras personas o el tipo de conductas que preferimos en otros, lo cual sería el fundamento de la transferencia psicoanalítica. También condicionan los estímulos que evitamos (hay evidencias de que personas con miedos homofóbicos evitan inconscientemente mirar figuras de hombres desnudos).  Algunos podrían pensar que el inconsciente psicoanalítico es mucho más complejo, y lo es, pero estas evidencias muestran que una buena parte de nuestra conducta, pensamientos y sentimientos no están determinados conscientemente. Y como el lenguaje es eminentemente simbólico, y refleja lo que experimentamos a niveles más primitivos, no sería difícil imaginar por qué las fantasías relatadas durante una asociación libre están vinculadas representacionalmente con sus memorias implícitas.

Por otro lado, varios mecanismos defensivos como intelectualización, racionalización, formación reactiva o aislamiento afectivo han sido estudiados y se les ha dado cierta validación, aunque adolecen de ser pocos, lo cual vuelve a constituir  un reflejo del poco interés psicoanalítico en realizar investigación científica. Asimismo, algunos mecanismos parecen tener sus correlativos en la psicología social; por ejemplo, la racionalización se parece mucho a la disonancia cognitiva, pues en ambos casos hay una modificación inconsciente de creencias debido a razones afectivas. 

No busco extenderme demasiado en estas consideraciones, ya que sería posible decir mucho más acerca de este tema. Sólo he querido dejar una semblanza de que el modelo psicoanalítico no carece de fundamentos, siendo una quimera sin piernas de Freud, sino que puede ser corroborada por otras fuentes. Esto no quiere decir que el quehacer analítico, y su teoría, deba reducirse a la psicología cognitiva  o a la neurociencia. Eso no sería posible. Simplemente significa que la colaboración interdisciplinaria puede ser útil para pulir ciertas hipótesis, refutar otras y mejorar la reputación de esta disciplina frente a otras ramas del conocimiento.  

Nota: es necesario aclarar que el psicoanálisis ha tenido numerosos desarrollos teóricos y prácticos a lo largo de las décadas, gracias a autores como Adler, Lacan, Melanie Klein, Erickson, Sullivan, Karen Horney y otros tantos. Este artículo se concentró principalmente en el psicoanálisis Freudiano. 

lunes, 29 de diciembre de 2014

¿Existen los recuerdos reprimidos?

Un recuerdo es una isla en el tiempo

En tiempos recientes se ha descubierto mucho acerca de nuestra memoria, un mecanismo estrechamente vinculado con el tipo identidad personal que hemos construido, la historia de vida que nos hemos contado y el lugar que creemos haber ocupado en este mundo. También nos habla  de manera vívida sobre aquellas personas con las cuales hemos convivido: padres, amigos y conocidos, quienes han ocupado un espacio en el contenedor de nuestra mente y han marcado de forma indeleble su carácter personal. Desde este punto de vista, ¿hay alguna duda de, si acaso, resulta importante comprender la naturaleza de nuestros recuerdos?   

Los recuerdos son parte de quienes somos. Ellos nos hacen saber si provenimos de una familia acomodada o hemos tenido padres; si hemos amado a alguien; si hemos traicionado o nos han traicionado, habiendo incumplido una promesa que habíamos respaldado con el mayor testimonio de entereza encontrado en nuestro corazón. Nos comunican si tuvimos una infancia feliz o desgraciada. De ellos depende el tipo de opinión que tenemos sobre nosotros mismos, nuestra familia y todos los demás. 

En este punto es necesario reconocer que cualquier persona tiene memorias buenas y malas de su vida, con valencias positivas o negativas, y el balance total de ellas determina en buena medida el modo en el que juzgamos su totalidad. Este cálculo se puede realizar con base a frecuencias e intensidades: ¿tenemos muchos recuerdos buenos o muchos recuerdos malos? y de éstos ¿cuáles han sido muy buenos o muy malos?, o, por el contrario, ¿cuáles han tenido una insignificancia tan prominente que se vuelven casi inexistentes? Por supuesto, cada uno sabe hacer estos procedimientos intuitivamente, aun con todo el peso subjetivo de estos rudimentarios análisis... Pero no es del todo fácil ver con claridad la medida en que unos superan a los otros.

Sin embargo, existen cierto tipo de vivencias que tienden a dejar marcas extremadamente poderosas en cualquier persona, tal y como sucede en el caso de abusos sexuales violentos durante la infancia; vivencias que se vuelven piedras angulares de nuestra existencia. Una cantidad inmensa de niños pasan por este tipo de experiencias cada año, y luego, éstas se convierten en demonios que suelen cazarlos durante sus noches de ensueño, cuando se vuelven adultos y duermen escondidos bajo el brazo de sus amantes, con pesadillas terribles y crisis psicológicas constantes. Al menos eso es lo que nos dice una vasta literatura sobre el tipo de efectos dejados por el abuso sexual  infantil.

Los recuerdos reprimidos

Una dificultad surge cuando hablamos de evocaciones que repentinamente llegan a nosotros, sin ningún antecedente de que éstas hubieran sido conocidas en primer lugar, como si hubieran estado enterradas desde siempre. Es decir, de pronto se ilumina una parte de nuestra existencia que parecía haber estado perdida para siempre, y al recuperarla, pareciera tan clara como un rayo de sol en una sala iluminada. 

¿Qué es lo que sucede aquí? Cuando estos individuos ven aparecer esas memorias se apresuran a afirmar que el acontecimiento retrotraído es verdadero, aunque no podían reconocerlo conscientemente. Ahora, si la memoria recuperada es ordinaria, casi vulgar, no hay ninguna razón para gastar intensos recursos en averiguar su veracidad. No pasa nada con alojar falsamente un momento cualquiera, casi tan común que sería indiferente su autenticidad. Pero si se trata de una experiencia significativa, y ésta conlleva fuertes perjuicios psicológicos, se vuelve un asunto de tremenda importancia. Resulta infortunado que el segundo caso sea el más común de los dos (o, al menos, ha tenido más publicidad).

El recuerdo paradigmático de este tipo de casos es el que acabo de mencionar arriba. Una cantidad considerable de personas (principalmente mujeres) ha llegado a acusar a sus padres, hermanos, tíos u otros miembros de su familia - y fuera de su familia - de haber abusado de ellas cuando eran niñas, habiendo recordado esos acontecimientos años después. Esto se conoce como el fenómeno de la memoria reprimida y se considera que consiste en un proceso psicológico inconsciente, en el cual se reprimen (se ocultan) cierto tipo de recuerdos que resultan extremadamente dolorosos, los cuales pueden volver a aparecer cuando, por alguna razón, el boquete que los mantenía bajo la superficie es superado y éstos salen a flote. 

La memoria reprimida: su historia

La teoría de la represión tiene una historia que está fuertemente vinculada con el psicoanálisis y la figura de Sigmund Freud, como sabe cualquier persona con un conocimiento básico sobre el desarrollo histórico de esta corriente psicológica. Empezó como consecuencia de algunas observaciones que hizo Freud mientras trabajaba con Charcot, el gran médico francés, quien había empezado a trabajar con sujetos histéricos. Estas personas presentaban una serie de síntomas neurológicos (parálisis motora, ceguera, desmayos repentinos) que no parecían tener una raíz física, sino psicológica. El tratamiento de Charcot consistía en introducir a sus pacientes en un trance profundo, ya que, una vez en él, éstos comenzaban a expresar una serie de vivencias aparentemente desconocidas para ellos cuando su nivel de consciencia era normal. Sin embargo, una vez despertaban de su trance hipnótico, y volvían a su vigilancia habitual,  se encontraban mucho mejor, aun cuando no recordaran nada de lo que habían dicho durante el mismo. Era algo muy extraño y Freud tomó nota de su significado. 

Janet, otro médico prominente de esa época, se había dado cuenta de estos mismos fenómenos y había propuesto como explicación  de ellos un proceso que denominó disociación, pues en él se producía una división de la consciencia. Debido a ella el sujeto era incapaz de conectar sus ideas de modo completo, por lo que algunas partes de su consciencia le eran ajenas, como si no existieran. Por eso había cierto tipo de remembranzas que sólo aparecían durante estados hipnóticos. 

Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis. 


Esto no le satisfizo al padre del psicoanálisis, el cual busco una opción alternativa, y, finalmente, llegó a la conclusión de que el motivo por el cual no se podían conocer conscientemente algunos recuerdos se debía a que éstos habían sido empujados por debajo del nivel consciente, siendo demasiado dolorosos para ser tolerados. No estaban escindidos, sino que habían sido reprimidos. ¿Pero cómo hacer para sacarlos? 

Freud trató de seguir el camino de sus predecesores mediante el uso del trance hipnótico como medio terapéutico, pero se dio por vencido con rapidez porque se dio cuenta de que la hipnósis no curaba de fondo los problemas que tenían sus pacientes (la realidad, según dicen, es que Freud era un pésimo hipnotista, y además, quería inventar un nuevo método que le permitiera fundar su propia escuela y ganar el reconocimiento tan deseado por él). El nuevo medio utilizado para trabajar con estos recuerdos reprimidos pasó a ser conocido como asociación libre,  el cual continúa siendo el instrumento de trabajo del psicoanálisis moderno. 

De cualquier forma, esta teoría inicial no se sostendría con el tiempo, y al final, Freud terminaría rechazándola, al considerar que muchas experiencias relatadas por sus pacientes no habían sido reales, sino que únicamente eran fantasías originadas inconscientemente por ellos. Esto terminaría con su famosa teoría de la seducción y daría lugar a su teoría psicosexual. Es decir, el mismo Freud se dio cuenta de que no se ganaba nada con creer en la posibilidad de rescatar íntegramente ciertos recuerdos reprimidos, tal y como si éstos efectivamente hubieran sucedido, y era mejor considerar el análisis desde un punto de vista más simbólico.  Esta tendencia fue aceptada por la mayoría de los psicoanalistas, pero no todos, pues algunos siguieron haciendo uso del primer modelo psicoanalítico y consideraron que podían hacer aflorar memorias reprimidas auténticas. Esto ha causado una cantidad enorme de problemas en tiempos actuales. 

En efecto, los psicoanalistas que se han empeñado en sacar a relucir experiencias olvidadas desde hace tiempo han seguido su propio camino terapéutico (técnicamente hacen uso de una técnica anti-analítica, proscrita por Freud, aunque éste volverá a reflexionar sobre el posible papel de la hipnosis durante la terapia en sus años finales). Ellos hacen uso de lo que ha pasado a ser conocido como hipnoanálisis, una técnica que utiliza la hipnosis para lograr que lo inconsciente se vuelva consciente, y sus pacientes puedan curarse de aquéllos males que los han sobrecogido por tanto tiempo. 

El pernicioso efecto de estas prácticas se verá a continuación. 


El problema de los recuerdos reprimidos 

Hay una serie de problemas que surgen cuando se trata el tema de los recuerdos reprimidos, y resolverlos pasa a ser una tarea muy relevante cuando hay casos en que se llevan a cabo demandas judiciales contra personas que supuestamente cometieron actos de abuso sexual contra sus demandantes, los cuales eran niños en aquel momento. La autenticidad de esas historias tiene un impacto decisivo en el proceso penal y constituye una diferencia crucial para aquellas personas que están involucradas. 

En contra de los recuerdos reprimidos:

El mayor problema consiste en que se ha demostrado experimentalmente cómo la memoria humana es extremadamente frágil y susceptible a distorsiones. La antigua idea de que la memoria funciona como una grabadora de voz, la cual puedes recorrer hacia atrás o hacia adelante sin ninguna modificación, ha probado ser falsa desde hace bastante tiempo. Ahora sabemos que fácilmente cae en numerosos errores, recordando de manera equivocada, y en algunos casos, inventándose recuerdos de la nada. 

Una de las investigadoras que más reconocimiento ha ganado en este campo ha sido Elizabeth Loftus, quien ha demostrado en diversos experimentos cómo es posible implantar ideas en sujetos que no tenían ciertas recolecciones previamente. Por ejemplo, puede lograrse que recuerden una escena de su infancia falsa, como haberse perdido en un supermercado. Los individuos sometidos a estos métodos de sugestión aseguran haberse perdido, aun cuando se les haya explicado que el propósito del experimento era precisamente ese. 

Así, desde esta perspectiva, las memorias reprimidas que algunas personas dicen tener sobre abusos pasados tendría su origen en sugestiones realizadas por terapeutas descuidados, los cuales terminarían implantando ideas falsas en las mentes de sus pacientes. Esta es una idea que es ampliamente aceptada hoy en día y parece explicar muchos casos de este tipo.

Otro argumento que se ha usado para desbancar éstos consiste en que una experiencia traumática suele aumentar la intensidad del recuerdo, no inhibirla ni disminuirla. Por ejemplo, las personas con trastorno por estrés postraumático padecen flashes que se manifiestan continuamente en su vida diurna y nocturna, extendiéndose a terribles pesadillas sobre los sucesos originadores de tal impacto. 

A favor de los recuerdos reprimidos:

Sin embargo, no se ha podido zanjar el polémico debate sobre la memoria reprimida porque ha habido casos en que se ha podido corroborar que aparecieron espontáneamente recuerdos,  constatados por fuentes externas, sobre abusos en la infancia. En otras palabras, hay personas que parecen haber reprimido, de hecho, ciertas experiencias. Por esta razón sería irresponsable minar completamente cualquier credibilidad a afirmaciones relacionadas con este tema, pues es posible que éstas sean verídicas, incluso cuando muchas de ellas resulten falsas. 

Una explicación que se ha dado para este fenómeno ha sido el de la destrucción de neuronas encontrada en animales (y ser humanos) en el hipocampo - módulo del cerebro encargado de almacenar memorias explícitas - cuando son sometidos a un estrés extremo, lo cual se debe a la liberación de cortisol  (hormona del estrés)  en esas áreas. Algunos investigadores han teorizado que en algunas personas la liberación de cortisol podría haber dañado su hipocampo, llevando a que la formación de memorias explícitas quedara incapacitada y éstas no se pudieran integrar a una narrativa coherente, pareciendo como si hubieran surgido espontáneamente en un momento determinado del tiempo. 

Otra hipótesis que se ha propuesto tiene que ve con el fenómeno de la disociación, el cual es más aceptado que el de la represión Freudiana. En efecto, aunque se ha podido detectar que hay personas con "estilos represivos", éstas utilizan mecanismos de supresión (olvido voluntario de recuerdos) pero no de represión (olvido involuntario de recuerdos). La disociación, por el contrario, cuenta con amplias evidencias de ser un mecanismo real, tal y como lo propuso Janet, y tiene que ver con el modo en que nuestro cerebro produce la sensación de una coherencia interna o identidad personal. Cuando esta identidad es quebrada debido a un trauma,y se pierde la organización interna, aparece la amnesia disociativa (trastorno aceptado actualmente por la asociación americana de psiquiatría, APA). 

Conclusión:

Este es un tema que continúa sin resolverse, al menos completamente, pero muchos investigadores parecen haber llegado al consenso de que algunos recuerdos recuperados repentinamente, y que antes parecían estar fuera del nivel de consciencia, son genuinos, mientras que muchos otros, posiblemente la mayoría, son falsos. En general se ha recomendado tener un cuidado especialmente esmerado cuando se trata de casos en los que el paciente recuperó el recuerdo mientras estaba en terapia, ya que posiblemente haya sido influido por un terapeuta. Aquellas remembranzas que nacieron naturalmente, sin intervención clínica, tienen mayores probabilidades de ser reales. 

Todo esto es algo que se debe tener en consideración al analizar este tipo de testimonios, sin creerles inmediatamente ni echarlos por la borda, sino dándoles una evaluación justa y determinando su validez. Lo que sí debería hacerse, en aras de la precisión, es dejarlos de llamar "recuerdos reprimidos". 

Bibliografía:

Freud, Sigmund (2012). Obras completas. España: biblioteca nueva. 

Loftus, Elizabeth (1992) When a lie becomes memory's truth. memory distortion after exposure to misinformation. USA: psycholgical science.  


schooler Jonathan, Jelicie Marl etc al. (2007). The reality of recovered memories: corroborating continuous and discontinuous memories of childhood sexual abuse. USA: psychological science. Volumen 18. N. 7. 


Joseph, R (1997). Traumatic Amnesia, Repression, and Hippocampus Injury Due to Emotional Stress, Corticosteroids and Enkephalins. USA: Child Psychiatry and Human Development.

Brick, Neil (2003).  The neurological basis for the theory of recovered memory. S.M.A.R.T.